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Bodega Huellas del Tiétar
El origen
del proyecto

Huellas del Tiétar es un proyecto familiar nacido con la misión de preservar viñedos casi centenarios, amenazados por la falta de relevo generacional y la imposibilidad de sus viticultores en convertir su labor en un medio de vida sostenible.

Bodega Huellas del Tiétar

Ver cómo se arrancaban cepas que representaban el legado de varias generaciones —fruto del esfuerzo, cariño e ilusión— suponía dejar atrás años de historia y esfuerzo. Por eso, decidimos emprender este apasionante viaje que nos llevó a un pequeño pueblo llamado Lanzahíta, en el corazón del Valle del Tiétar, al sur de la provincia de Ávila, resguardado al norte por la Sierra de Gredos.

“En Huellas del Tiétar, recuperamos viñas de ayer para elaborar los vinos de hoy.”

Durante varios años, exploramos la tierra, comprendimos nuestros viñedos y trabajamos para devolverles todo su potencial. El siguiente gran paso fue la creación de nuestra Bodega Huellas del Tiétar, un sueño que se materializó en 2017 con nuestra incorporación a la Denominación de Origen Protegida de Cebreros. Desde entonces, formamos parte de una comunidad de pequeños, pero heroicos, bodegueros y viticultores comprometidos con la tradición y la excelencia.

Hoy, nuestro objetivo es situar el Valle del Tiétar y la Sierra de Gredos como un referente en la producción de vinos de alta calidad. Nos dirigimos a un consumidor que busca experiencias auténticas, valora la artesanía local, el respeto por el entorno y una filosofía de trabajo basada en la sostenibilidad y la excelencia.

Bodega Huellas del Tiétar
Vinos con personalidad
elaborados con pasión
Bodega Huellas del Tiétar
Bodega Huellas del Tiétar

Nuestros viñedos son pequeños, de secano, y están plantados en vaso sobre suelos arenosos, franco arenosos y graníticos. Se distribuyen entre el Valle del Tiétar y el Valle del Alberche, zona sur de la Sierra de Gredos.

Este entorno, rodeado de higueras, pinos, madroños, robles y jaras, crea un ecosistema único que imprime a nuestros vinos una personalidad inconfundible, capaz de transportar a quien los prueba, directamente a su lugar de origen.

Nos especializamos en la elaboración de vinos de paraje, donde cada botella es una fiel expresión del terruño del que proviene la uva. Creemos que el vino se hace en la viña, por lo que tratamos nuestra tierra con el máximo respeto, sin el uso de herbicidas ni insecticidas, para favorecer la biodiversidad y cuidar del medio ambiente. Así, conseguimos vinos auténticos, que reflejan la esencia de su entorno natural y el mimo con el que los cultivamos.

Entre finales de agosto y mediados de octubre, realizamos la vendimia. Lo hacemos a mano, vendimiando cada viñedo de forma selectiva desde la propia cepa. La recolección se realiza al amanecer, en pequeñas cajas de quince kilos, para evitar que la uva se rompa y se inicie una fermentación incontrolada.

Realizamos prefermentaciones en frío, lo que resulta en vinos con mayor color, cuerpo y capacidad para la crianza, así como un perfil aromático más intenso y complejo.

Una vez despalillada, la uva pasa a una mesa de selección, donde realizamos otra exhaustiva selección manual. Solo las uvas perfectas, en su estado más adecuado, continúan el proceso y caen por gravedad en los depósitos situados en la planta inferior de la bodega.

Es a partir de este momento cuando comienza la magia.

COMISURA BLANCO

COMISURA TINTO

Comisura tinto 2022

BENDITA FRESCURA

RELATOS

OTRO CANTAR

EFÍMERO

VISITA Y CATA DEGUSTACIÓN DE VINOS

En Huellas del Tiétar queremos que conozcas todo lo que hay detrás de este proyecto tan ilusionante para nosotros.

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