

Nuestros viñedos son pequeños, de secano, y están plantados en vaso sobre suelos arenosos, franco arenosos y graníticos. Se distribuyen entre el Valle del Tiétar y el Valle del Alberche, zona sur de la Sierra de Gredos.
Este entorno, rodeado de higueras, pinos, madroños, robles y jaras, crea un ecosistema único que imprime a nuestros vinos una personalidad inconfundible, capaz de transportar a quien los prueba, directamente a su lugar de origen.
Nos especializamos en la elaboración de vinos de paraje, donde cada botella es una fiel expresión del terruño del que proviene la uva. Creemos que el vino se hace en la viña, por lo que tratamos nuestra tierra con el máximo respeto, sin el uso de herbicidas ni insecticidas, para favorecer la biodiversidad y cuidar del medio ambiente. Así, conseguimos vinos auténticos, que reflejan la esencia de su entorno natural y el mimo con el que los cultivamos.
Entre finales de agosto y mediados de octubre, realizamos la vendimia. Lo hacemos a mano, vendimiando cada viñedo de forma selectiva desde la propia cepa. La recolección se realiza al amanecer, en pequeñas cajas de quince kilos, para evitar que la uva se rompa y se inicie una fermentación incontrolada.
Realizamos prefermentaciones en frío, lo que resulta en vinos con mayor color, cuerpo y capacidad para la crianza, así como un perfil aromático más intenso y complejo.
Una vez despalillada, la uva pasa a una mesa de selección, donde realizamos otra exhaustiva selección manual. Solo las uvas perfectas, en su estado más adecuado, continúan el proceso y caen por gravedad en los depósitos situados en la planta inferior de la bodega.
Es a partir de este momento cuando comienza la magia.

VISITA Y CATA DEGUSTACIÓN DE VINOS
En Huellas del Tiétar queremos que conozcas todo lo que hay detrás de este proyecto tan ilusionante para nosotros.




















