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La Andalucía de Ávila: por qué el Valle del Tiétar es la escapada de verano que no sabías que necesitabas

Hay un momento que quien llega por primera vez al Valle del Tiétar en verano recuerda siempre: cuando se adentra en el valle, el paisaje cambia. El aire cambia. Aparecen las higueras, los olivos, los almendros, los pinos en las laderas. El granito en las cumbres. El pasto amarillo brillando con los rayos de sol. Y hay algo en la luz y en el calor que no cuadra del todo con la idea que uno se había formado de Ávila.

Tiene una explicación, y también tiene un nombre: la gente de aquí lleva décadas llamando a este valle «la Andalucía de Ávila». No es una metáfora. Es una descripción bastante precisa de lo que ocurre cuando la Sierra de Gredos actúa como pantalla y el fondo del valle, por debajo de los 400 metros de altitud, vive un verano de carácter mediterráneo.

Y la cosa no termina en el clima. La cultura, la música, la manera de celebrar. Este es el valle donde la romería sale con trajes de faralaes y caballos engalanados y la gente cruza el río cantando. Hay cosas aquí que en Ávila no te esperas.

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Vista panorámica del restaurante Huellas del Tiétar en verano, con la Sierra de Gredos al fondo. Lanzahíta, Ávila

¿Por qué el Valle del Tiétar es «la Andalucía de Ávila»? La explicación que nadie te cuenta

La denominación tiene raíces en la geografía, en el clima y en una paradoja administrativa que los propios vecinos conocen bien: el Valle del Tiétar, atendiendo a criterios puramente geográficos, debería pertenecer a Toledo. Mira hacia el sur, hacia la meseta manchega, y su carácter natural es más mediterráneo que castellano. Sin embargo, por acuerdos feudales de la época de la Reconquista, esta comarca pertenece a la provincia de Ávila. Lo que significa que hay un valle con clima de Andalucía dentro de la provincia más fría de España.

La explicación meteorológica es la siguiente. En verano domina el Anticiclón de las Azores, que envía aire desde el norte. Ese aire pierde la poca humedad que le queda al cruzar la cara norte de Gredos y, cuando desciende por el fuerte desnivel de la cara sur, se calienta por el efecto foehn. El resultado es un verano caluroso y seco en el fondo del valle, muy diferente al de la meseta. En invierno, en cambio, las borrascas atlánticas descargan contra la cara sur de la sierra y el valle recibe una pluviometría que triplica la de la capital abulense.

El resultado práctico es un territorio donde crecen olivos centenarios, higueras, granados, pinos y almendros; donde el verano es mediterráneo; donde la vida social se vive al aire libre hasta medianoche (o más); y donde el carácter del paisaje y de la gente tiene más que ver con el sur que con la meseta. «La Andalucía de Ávila» no es solo un eslogan de turismo: es una descripción con datos detrás.

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Olivos en ladera con la Sierra de Gredos al fondo. Valle del Tiétar, Ávila

¿Qué encontraréis en el valle en verano?

El verano en el Valle del Tiétar es una combinación de cosas que en otros sitios raramente están juntas en el mismo radio de kilómetros.

? Pozas y piscinas naturales: La cara sur de la Sierra de Gredos tiene algunas de las mejores piscinas naturales de la Comunidad y de Castilla y León. Desde la piscina natural de Gavilanes (el pueblo vecino de Lanzahíta) hasta el Charco Verde de Guisando, de aguas verde esmeralda y aguas cristalinas bajadas de la sierra, pasando por las dos opciones de Mijares (la piscina natural con kiosco y trampolín, y el recogido Charco del Lucero al que se llega por un sendero sombreado), la Charca de La Nieta en Piedralaves o La Pinara en La Adrada, con su pequeña playa de arena. El agua fría de la montaña en un día de cuarenta grados es exactamente lo que parece.

? Pueblos con carácter: Arenas de San Pedro, con su castillo y su iglesia del siglo XV, es el núcleo más grande de la comarca y el punto de partida natural de muchas rutas. Candeleda, el pueblo más meridional y más andaluz de todos, con su feria de agosto y sus tradiciones musicales propias. Guisando, a los pies del circo glaciar. Lanzahíta, con el río Tiétar bordeando el término y la romería del Cristo de la Luz como fiesta mayor. El Hornillo, Gavilanes, Mombeltrán y su impresionante castillo medieval. Cada pueblo del valle tiene un carácter propio que merece un paseo.

? Una gastronomía de producto local: El valle tiene sus propios productos: tomates, miel, quesos artesanales, aceite de oliva de la mejor calidad, y los vinos de garnacha de la D.O.P. Cebreros, elaborados en las bodegas de la sierra. Una gastronomía de kilómetro cero que tiene su mejor expresión en restaurantes como Huellas del Tiétar, en Lanzahíta, donde el chef Jorge García —Maestro Asador de Castilla y León— cocina con producto local y de temporada.

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Poza de aguas cristalinas en la Sierra de Gredos. Cara sur de Gredos, Valle del Tiétar

Cuando Castilla sabe a flamenco: la cultura del Valle del Tiétar

El Valle del Tiétar no solo tiene el clima de Andalucía. Tiene también algo de su alma festiva. La música tradicional de Candeleda incluye, entre sus géneros propios, las Rondeñas y las Malagueñas: estilos con raíz en Ronda y Málaga que los vecinos cantan y bailan como propios, porque lo son desde hace generaciones. Y en las fiestas de los pueblos del valle, los trajes de faralaes (los volantes del vestido de flamenca) no son una rareza: son parte del paisaje humano de romerías y verbenas de verano.

No hay una explicación única para esto. La geografía que mira al sur, el clima que invita a vivir hacia afuera, las tradiciones que se han ido asentando con el tiempo. Lo que hay es un resultado: un valle en el corazón de Castilla donde el flamenco no es exótico y donde la gente sabe perfectamente por qué se siente más cerca del sur que del norte.

La Romería del Cristo de la Luz: de Lanzahíta a Hontanares

Si hay un momento del año en que el Valle del Tiétar parece haberse convertido definitivamente en Andalucía, es el domingo de Pentecostés, cuando los vecinos de Lanzahíta celebran la Romería en Honor al Santísimo Cristo de la Luz. Conocida popularmente como la Romería de Hontanares, es una de las celebraciones más antiguas y más emocionantes de la comarca, declarada Fiesta de Interés Turístico Regional de Castilla y León desde el año 2001.

La historia que hay detrás es la de una imagen encontrada. Según la tradición local, arraigada al menos desde el siglo XVI, un pastor encontró la imagen del Cristo de la Luz a orillas del río Tiétar, cerca del anejo de Hontanares, perteneciente al término de Arenas de San Pedro. Cuando la imagen fue llevada a la iglesia de Lanzahíta, desapareció y volvió a aparecer en el mismo lugar del hallazgo. Tras repetirse el fenómeno, se construyó una ermita en Hontanares como morada permanente del Cristo. Y desde entonces, cada año, el pueblo va a visitarlo.

La jornada comienza al amanecer en la iglesia de San Juan Bautista de Lanzahíta, donde las mayordomas portan el Cirio (la vela pascual) que encabeza la comitiva. Siete kilómetros de camino hasta Hontanares, a caballo, en carruajes engalanados o a pie. Cientos de jinetes y enganches. Trajes de faralaes. Un ambiente que quien lo ha visto compara sin dudarlo con la romería del Rocío: ese mismo calor festivo y devoto a la vez, esa mezcla de fe y celebración que hace que este tipo de fiestas no tenga equivalente fácil.

Uno de los momentos más emocionantes de la jornada es el cruce del río Tiétar durante el recorrido. El río, los caballos, los trajes de volantes, la música: una imagen que no encaja con ningún tópico de Ávila y que, sin embargo, ocurre aquí, cada año, en Pentecostés. Al llegar a la ermita de Hontanares se celebra una Misa de Campaña al aire libre con la Banda Municipal de Música de Arenas de San Pedro, seguida de música, comida y la larga sobremesa a orillas del río que merece una fiesta como esta.

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Romería del Cristo de la Luz: jinetes cruzando el río Tiétar camino de Hontanares. Lanzahíta, Valle del Tiétar, Ávila. Autor: TiétarTeVe

Más verano en el valle: otras fiestas y eventos que valen el viaje

La Romería del Cristo de la Luz es la más singular, pero el verano del Valle del Tiétar es largo y tiene más momentos:

– Festivales Boccherini en Arenas de San Pedro: un ciclo de música clásica ligado a la figura de Luigi Boccherini, el compositor italiano que vivió en Arenas de San Pedro en el siglo XVIII bajo la protección del Infante Luis de Borbón. Una cita singular para los amantes de la música de cámara en un entorno que fue el del propio compositor. – Ferias y Fiestas de Arenas de San Pedro: las fiestas mayores del municipio más grande de la comarca, en los últimos días de agosto. Música, mercado y la vida social del valle en su momento más activo del año. – Feria de agosto de Candeleda: el pueblo más meridional del valle celebra agosto entero, con verbenas, feria ecuestre, mercados y conciertos. La Feria de Ganado del 21 de agosto es el origen histórico de una celebración que hoy abarca todo el mes. – Programas de verano en Lanzahíta (con las fiestas del veraneante), Piedralaves, Mombeltrán, Gavilanes y el resto de pueblos del valle: conciertos, actividades culturales y deportivas que animan cada rincón de la comarca de junio a septiembre.

Y en septiembre, antes de que el verano acabe del todo, la Romería de Nuestra Señora de Chilla en Candeleda, declarada Fiesta de Interés Turístico Nacional en 1980, es otro de esos momentos en que el valle se transforma.

¿Dónde comer y cenar en el Valle del Tiétar?

Una escapada de verano al Valle del Tiétar merece una mesa a la altura del entorno. En Huellas del Tiétar, en Lanzahíta, ofrecemos cocina de producto local y de temporada, elaborada en cocina propia por el chef Jorge García, Maestro Asador de Castilla y León, con más de 20 años de trayectoria, con nuestros propios vinos de autor y de la D.O.P. Cebreros para acompañar.

La fórmula que nos gusta sugerir: mañana o tarde de poza en Gavilanes, Mijares o Casavieja, visita a la bodega y cata de nuestros vinos y mesa reservada en Huellas del Tiétar para la comida o la cena. Un plan que empieza en el agua y termina con una sobremesa con vistas a la sierra. El verano del valle en su versión más completa.

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Mesa preparada en la terraza del restaurante de Huellas del Tiétar al atardecer. Lanzahíta, Valle del Tiétar

Preguntas frecuentes sobre el Valle del Tiétar en verano

? ¿Por qué le llaman «la Andalucía de Ávila» al Valle del Tiétar?
Por su microclima excepcional: el fondo del valle está por debajo de los 400 metros de altitud y orientado al sur, protegido del frío castellano por la Sierra de Gredos. Veranos secos y cálidos, inviernos templados y otoños y primaveras suaves. El resultado es un paisaje mediterráneo con olivos, higueras , pinos y almendros y un carácter festivo y cultural que evoca el sur más que el centro de Castilla.
? ¿Cuándo es la Romería del Cristo de la Luz de Lanzahíta?
Se celebra el domingo de Pentecostés, que cae en mayo o junio según el calendario litúrgico de cada año. La jornada parte al amanecer desde la iglesia de San Juan Bautista de Lanzahíta y llega hasta la ermita del Cristo de la Luz en Hontanares, anejo de Arenas de San Pedro, a siete kilómetros de camino. Está declarada Fiesta de Interés Turístico Regional de Castilla y León desde 2001.
? ¿Cuáles son las mejores pozas para bañarse cerca de Lanzahíta?
Las más cercanas son la Piscina Natural de Gavilanes (pueblo vecino), la Piscina Natural de Mijares y el Charco del Lucero (también en Mijares) y el Charco de las Cabras en Casavieja. Un poco más lejos encontraréis la Charca de La Nieta en Piedralaves y La Pinara en La Adrada hacia el este, y la Piscina Natural de Arenas de San Pedro y el Charco Verde de Guisando hacia el oeste.
? ¿Cómo se llega al Valle del Tiétar desde Madrid?
Aproximadamente una hora y cuarenta y cinco minutos por la A-5 y carreteras secundarias, sin peaje. La ruta más habitual es la carretera 501, pero también se puede llegar por Talavera de la Reina. Lanzahíta está a 30 minutos de Arenas de San Pedro y a 15 minutos de la Charca de La Nieta en Piedralaves.
? ¿Merece la pena quedarse un fin de semana o basta con un día?
Un día da para mucho: pozas por la mañana y comida en el restaurante. Pero el valle tiene suficiente para llenar un fin de semana completo: pueblos, rutas, bodega, enoturismo, piscinas naturales y buena mesa. Si podéis quedaros, la experiencia es notablemente mejor que un día de ida y vuelta.

Reserva tu mesa en Huellas del Tiétar

Estamos en Lanzahíta, en el corazón del Valle del Tiétar, a menos de dos horas de Madrid. Cocina propia, chef propio, vinos D.O.P. Cebreros elaborados en la finca y una terraza con la Sierra de Gredos al fondo. Aquí os esperamos.

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