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Legiruela: la recuperación de una uva casi olvidada en el Valle del Tiétar

Hay variedades de uva que, por desgracia, desaparecen sin que nadie lo note.

Cuando el último viticultor que las cultivaba deja de hacerlo, cuando las cepas viejas se abandonan y nadie planta de nuevo, cuando el nombre deja de pronunciarse en las conversaciones de bodega y pasa a ser solo un recuerdo vago en la memoria de los más mayores.

La Legiruela estuvo a punto de seguir ese camino. Una uva con siglos de historia en el Valle del Tiétar, con un vino dulce que hizo famoso al pueblo de Pedro Bernardo, y con un potencial enológico que todavía estaba por explorar.

Hace seis años decidimos que no iba a perderse. Esto es lo que estamos haciendo para recuperarla.

Viña de la variedad Legiruela en Viña Eugenio, estribación sur de la Sierra de Gredos con los suelos graníticos de la Abantera de fondo. Valle del Tiétar, Lanzahíta

Viña de la variedad Legiruela en Viña Eugenio, estribación sur de la Sierra de Gredos con los suelos graníticos de la Abantera de fondo. Valle del Tiétar, Lanzahíta

¿Qué es la Legiruela y por qué estaba desapareciendo?

La Legiruela (también llamada Ligeruela o Lejiruela según la zona) es una variedad de uva blanca autóctona del Valle del Tiétar. No figura en el catálogo oficial de variedades autorizadas para vinificación en Castilla y León, no tiene DO y no aparece en casi ninguna referencia ampelográfica moderna (el campo de la botánica que concierne a la identificación y clasificación de las vides).

Durante siglos fue una uva muy presente en la zona: se cultivaba para consumo como uva de mesa, tiene un sabor muy rico, dulce y característico, y para elaborar vinos dulces con un grado alcohólico alto. El más famoso era el llamado «vino Legirollo» de Pedro Bernardo, un pueblo vecino al nuestro, donde esta variedad era tan apreciada que los vecinos la protegían con orgullo: «ni un solo sarmiento forastero», se decía.

También se cultivó en San Esteban del Valle, en el Barranco de las Cinco Villas, en Mijares y en Gavilanes. Toda esa franja del Valle del Tiétar tenía tradición con esta uva.

Pero la modernización del viñedo, la apuesta por variedades de mayor rendimiento y el abandono progresivo del campo en estas zonas fue dejando las cepas de Legiruela sin quien las cuidara. Hoy quedan muy pocas, dispersas en parcelas minifundistas, en algunos casos sin que sus dueños sepan exactamente qué variedad tienen.

Detalle de pámpanos y hojas de Legiruela. Envés limpio, tono verde brillante y dorado. Viña Eugenio, Valle del Tiétar

Detalle de pámpanos y hojas de Legiruela. Envés limpio, tono verde brillante y dorado. Viña Eugenio, Valle del Tiétar

¿De dónde viene la Legiruela? Historia de una uva que llegó con los clérigos

Lo que se sabe de sus orígenes llega por tradición oral, transmitido de generación en generación entre los viticultores de la zona.

Según esa memoria colectiva, la Legiruela la trajeron los clérigos a la zona del Valle del Tiétar allá por el siglo XIV o XV. No sería extraño: la Iglesia fue durante siglos la principal impulsora del cultivo de la vid en la Península Ibérica, tanto por su uso litúrgico como por la importancia económica del vino en la vida monástica y parroquial.

Lo que la ciencia ha acabado confirmando resulta aún más fascinante. Un estudio publicado en 2010 por investigadores del CNR italiano y del IMIDRA español demostró mediante análisis genéticos y observaciones ampelográficas que la Legiruela y la variedad italiana Prié Blanc son el mismo genotipo: dos nombres para una única cepa, cultivada en regiones distantes de Europa.

El Prié Blanc crece en la DOC Valle d’Aosta, en el norte de Italia, a los pies del Mont Blanc, en altitudes que llegan a los 1.200 metros sobre el nivel del mar. Está documentado allí desde 1691, y hoy solo se cultivan unas 39 hectáreas. Es una variedad especialmente adaptada a climas fríos: brota tarde, escapando de las heladas de primavera, y madura temprano, antes de los fríos del otoño. Sus vinos blancos tienen una verticalidad contundente, acidez elevada y un carácter muy mineral.

En España, fuera del Valle del Tiétar, la Legiruela aparece en lugares que no dejan de sorprender: junto a los muros del antiguo Monasterio de Valpuesta, en Burgos, y en el Monasterio de Valvanera, en La Rioja, a 1.000 metros de altitud, donde fue localizada en 2019 por investigadores de la Universidad de La Rioja. En todos estos casos, la presencia de la variedad junto a monasterios apunta en la misma dirección: fueron probablemente los monjes benedictinos quienes la trasladaron y cultivaron, aprovechando su extraordinaria capacidad de adaptación a condiciones de altitud y frío. El Albillo Real, la variedad blanca autóctona de la D.O.P. Cebreros, comparte parentesco genético con ella, lo que sugiere que llevan siglos enraizadas juntas en esta misma tierra.

Vista general de Viña Eugenio en la ladera de la Abantera, Sierra de Gredos, con el Valle del Tiétar al fondo, Lanzahíta

Vista general de Viña Eugenio en la ladera de la Abantera, Sierra de Gredos, con el Valle del Tiétar al fondo, Lanzahíta

¿Qué es Viña Eugenio y cómo funciona el proyecto de recuperación?

Viña Eugenio es el nombre que le damos al viñedo donde llevamos seis años trabajando con la Legiruela. El nombre es un homenaje a Eugenio, el padre de nuestro bodeguero Urbano, que fue quien consiguió los sarmientos que dieron origen a esta plantación. Sin esa gestión, el proyecto no habría arrancado.

El viñedo está en La Abantera, la montaña que tenemos justo enfrente de la finca, en la estribación sur de la Sierra de Gredos. Una parcela en ladera, en suelos graníticos, donde la Legiruela lleva ya seis años creciendo junto a alguna cepa de Albillo Real, la variedad blanca autóctona de la D.O.P. Cebreros.

  • La colaboración con el ITACYL

El proyecto de recuperación lo desarrollamos en colaboración con el ITACYL —el Instituto Tecnológico Agrario de Castilla y León—, que es el organismo que debe validar y legalizar una variedad para que pueda ser autorizada para vinificación y comercialización.

Cada año les facilitamos entre 100 y 200 kilos de uva para que realicen sus propias investigaciones: análisis genéticos, analíticas enológicas, vinificaciones experimentales. Nosotros hacemos vinificaciones paralelas en bodega. El objetivo compartido es determinar el potencial enológico real de la variedad y abrir el camino para que pueda reconocerse oficialmente.

Hasta la fecha hemos realizado análisis genéticos con sarmientos y madera, análisis foliares, y varias vendimias con resultados que nos están dejando muy satisfechos.

  • Cómo es la planta: una variedad con mucho carácter

La Legiruela no es una variedad fácil de manejar. Tiene un vigor muy alto y un porte rastrero: echa una cantidad enorme de pámpanos, crece hacia fuera y hacia abajo, y si no se interviene con poda en verde para airearla, los riesgos de hongos, principalmente oidio y mildiu, las enfermedades más comunes en el Valle del Tiétar por su alta pluviometría, se disparan.

La trabajamos en eje vertical con diferentes pulgares a distintas alturas, para que las ramas se vayan entrelazando y la cepa se mantenga lo más vertical posible. Mantenemos también cubierta vegetal en el suelo para hacerle competencia y frenar ese vigor tan acusado, aunque en cuanto nos acercamos al verano la retiramos para que la planta absorba todos los recursos sin competencia.

Tenemos la suerte además de que en la finca de al lado hay muchas higueras. Los pájaros prefieren los higos a la uva, así que nos respetan la vendimia. En el albillo real que tenemos plantado en otra parcela, en cambio, es casi imposible recoger nada: los pájaros se lo comen antes.

Una curiosidad que nos ayuda a distinguirla en el viñedo: la Legiruela tiene el envés de la hoja limpio, de un verde brillante y ligeramente dorado. El Albillo Real, que es un pariente cercano, tiene el envés un poco más peludo. Una diferencia sutil, pero que el ojo aprende a ver.

  • La vendimia y la vinificación

La Legiruela se vendimia aproximadamente en la primera quincena de agosto, alrededor del 15 de agosto, aunque el momento exacto depende de cada año y de cómo haya ido la meteorología. Es una variedad con un contenido alto en azúcares, lo que históricamente la hacía especialmente apropiada para vinos dulces. Nosotros estamos trabajando con ella para hacer vino blanco seco, y los resultados son muy buenos.

Los blancos se crían sobre lías finas con la técnica del bâtonnage, lo que aporta cuerpo y untuosidad al vino. El resultado es un vino con mucha personalidad, muy ligado al territorio, que refleja bien lo que es esta zona: mineral, con carácter, de esos vinos que no se parecen a nada más.

Urbano, bodeguero de Huellas del Tiétar mostrándonos Viña Eugenio, Sierra de Gredos

Urbano, bodeguero de Huellas del Tiétar mostrándonos Viña Eugenio, Sierra de Gredos

¿Por qué la Legiruela no se puede comercializar todavía?

Para que una variedad de uva pueda vinificarse y venderse como vino con o sin DO en España, tiene que estar inscrita en el catálogo oficial de variedades autorizadas. La Legiruela no lo está, porque nunca ha pasado por el proceso de homologación formal que requiere demostrar, con análisis y vinificaciones documentadas durante varios años, cuál es su comportamiento enológico, su perfil genético y sus características agronómicas.

Eso es exactamente lo que estamos haciendo junto con el ITACYL: construir ese expediente técnico, año a año, vendimia a vendimia. Es un proceso largo, pero necesario. Cuando llegue a su fin, la Legiruela podrá vinificarse y comercializarse legalmente, no solo por nosotros, sino por cualquier viticultor del Valle del Tiétar que tenga cepas de esta variedad.

Porque ese es también el objetivo más amplio del proyecto: que la Legiruela no sea una rareza guardada en un único viñedo, sino una variedad recuperada para todo el territorio. Que los viticultores que aún conservan alguna cepa puedan trabajarla y ver reconocido su valor.

Por ahora, el vino existe. Se prueba. Pero no se vende con etiqueta.

Visita guiada al interior de la bodega de Huellas del Tiétar. Lanzahíta, Valle del Tiétar

Visita guiada al interior de la bodega de Huellas del Tiétar. Lanzahíta, Valle del Tiétar

¿Cómo puedes conocer este proyecto si visitas Huellas del Tiétar?

Si te interesa el mundo de las variedades autóctonas y la recuperación del patrimonio vitícola, puedes visitar nuestra bodega para que te contemos cómo damos vida a este proyecto.

En la bodega podemos explicar las vinificaciones que estamos realizando, los resultados que estamos obteniendo y cuál es el camino que queda por recorrer hasta que la Legiruela pueda comercializarse.

Y mientras tanto, podéis probar nuestros vinos D.O.P. Cebreros ya disponibles —Relatos, Comisura tinto, Bendita Frescura— y nuestros vinos de autor Comisura blanco, Efímero y Otro Cantar, vinos de parcela elaborados en Huellas del Tiétar. Son producciones pequeñas, muy ligadas a este territorio que vale la pena conocer.

    Preguntas frecuentes sobre la Legiruela y el enoturismo en Huellas del Tiétar

    • ¿Qué es la variedad Legiruela?

    La Legiruela (también llamada Ligeruela o Lejiruela) es una variedad de uva blanca autóctona del Valle del Tiétar, en la provincia de Ávila. Tiene una larga tradición histórica en la zona, donde se usaba principalmente como uva de mesa y para elaborar vinos dulces de alta graduación. En la actualidad está en proceso de recuperación y homologación para vinificación.

    • ¿Dónde se puede comprar el vino de Legiruela de Huellas del Tiétar?

    Por ahora no puede comercializarse, ya que la variedad todavía no está inscrita en el catálogo oficial de variedades autorizadas para vinificación en Castilla y León. El proceso de homologación se realiza en colaboración con el ITACYL y está en curso. Cuando la variedad sea autorizada, el vino podrá comercializarse

    • ¿Qué hace diferente a la Legiruela de otras variedades blancas de la zona?

    La Legiruela es una variedad de porte muy vigoroso y rastrero, con hojas de envés limpio y tonos verde brillante y dorado, que la diferencian visualmente del Albillo Real, su pariente más cercano en la D.O.P. Cebreros. Tiene un contenido alto en azúcares, lo que históricamente la hacía especialmente apta para vinos dulces, aunque las vinificaciones actuales apuntan también a vinos secos con mucha personalidad.

    • ¿Qué vinos de Huellas del Tiétar se pueden probar y comprar ahora?

    Actualmente tenemos tres vinos D.O.P. Cebreros disponibles: Relatos, Comisura tinto y Bendita Frescura, elaborados con garnacha de nuestros viñedos en la ladera de la Sierra de Gredos, así como nuestros vinos de autor no acogidos a esta denominación: Comisura blanco, Efímero y Otro Cantar. Se pueden probar en nuestras catas y en nuestro restaurante.

    • ¿Cuánto tiempo lleva el proyecto de recuperación de la Legiruela?

    Llevamos seis años trabajando en este proyecto junto con el ITACYL. Cada año vendimiamos, aportamos uva al instituto para sus análisis y realizamos vinificaciones experimentales en bodega. Es un proceso largo que requiere varios años de datos acumulados antes de poder solicitar la homologación oficial de la variedad.

    VISITA NUESTRA BODEGA Y CONOCE EL PROYECTO LEGIRUELA

    En Huellas del Tiétar llevamos seis años trabajando para que la Legiruela no desaparezca. Si te interesa el mundo de las variedades autóctonas, la viticultura de montaña y el enoturismo con historia real detrás, ven a conocernos.

    Organizamos visitas guiadas a la bodega, con cata de nuestros vinos D.O.P. Cebreros. También contamos con restaurante propio, para que puedas probar nuestros vinos junto con nuestra gastronomía local de temporada. 

    Os esperamos. 

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